Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el qi gong y el tai chi se consideran prácticas de medicina tradicional y complementaria que pueden aportar beneficios relevantes para la salud, especialmente cuando se integran de forma segura y basada en evidencia dentro de los sistemas sanitarios. La OMS no los presenta como sustitutos de la medicina convencional, sino como intervenciones complementarias con potencial impacto positivo en la salud pública.


Entre los principales beneficios señalados en el marco de sus estrategias sobre medicina tradicional y promoción de la actividad física, destacan:
Mejora del equilibrio y prevención de caídas
El tai chi, en particular, ha mostrado evidencia consistente en la mejora del equilibrio, la coordinación y la estabilidad postular. Por ello, la OMS lo considera útil como intervención preventiva en personas mayores, ayudando a reducir el riesgo de caídas, uno de los principales problemas de salud en esta población.
Promoción de la actividad física
La OMS valora estas prácticas como formas de ejercicio suave, de bajo impacto y accesibles para diferentes edades y niveles de condición física. En un contexto global de aumento del sedentarismo, el tai chi y el qi gong pueden contribuir a incrementar los niveles de actividad física de manera sostenible.
Reducción del estrés y mejora del bienestar mental
Ambas disciplinas integran movimiento, respiración consciente y concentración mental. La OMS reconoce que este tipo de intervenciones cuerpo-mente pueden favorecer la reducción del estrés, la ansiedad leve y mejorar la percepción general de bienestar y calidad de vida.
Apoyo en enfermedades crónicas
Dentro de un enfoque complementario, la OMS señala que estas prácticas pueden contribuir al manejo de enfermedades crónicas como hipertensión, enfermedades cardiovasculares leves, dolor musculo-esquelético y algunas afecciones respiratorias. No sustituyen tratamientos médicos, pero pueden ayudar a mejorar la funcionalidad y el auto-cuidado.
Bajo riesgo cuando están bien supervisadas
La organización destaca que, practicados correctamente y con instructores capacitados, el qi gong y el tai chi presentan bajo riesgo de efectos adversos, lo que facilita su implementación comunitaria.
Envejecimiento saludable
La OMS vincula estas prácticas con estrategias de envejecimiento activo, ya que combinan ejercicio físico moderado, estimulación cognitiva y participación social cuando se realizan en grupo.


